miércoles, 2 de enero de 2013

Lo llevo con mucha paciencia



Lo peor que le puede pasar a una persona pero aún no puede quejarse, pues creo que Dios aprieta pero no ahoga, a mí me dio una naturaleza que todo pude aguantarlo, a ella la cuidaba a la vez que trabajaba y nunca llegué  a cansarme; lo hice todo lo que tuve que hacer sin enfadarme. Creo que era mi obligación y así lo hice. Pero como todo llega, mi hija que se casa ya vienen los nietos, eso era una alegría nueva; ya empiezo a conocer otra generación pero sin olvidar lo pasado porque eso quedó dentro de mí para toda la vida.

Ya se casa otra y lo mismo, nietas y contento porque  en eso tuve suerte, son cariñosos y buenos, estoy contento; más tarde se casa el niño y quedamos la mujer y yo solos, cuando parecía que todo marchaba bien otra vez enferma mi mujer. De nuevo sin esperanzas según los médicos, así que ahora cuando más falta hace la compañía me encuentro solo, con la falta que hace la compañía cuando uno es mayor.

Lo llevo con mucha paciencia, con lo que tengo muy buenos hijos y me dan mucho cariño y también mis nietos que son muy cariñosos, entonces creo que tengo suerte.

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