martes, 1 de enero de 2013

Había una barbería y un barbero



En la calle Catalanes había una barbería y un barbero que se llamaba Mora, aficionado a los toros, le hacían creer que sabía torear. En Motril se celebraban corridas nocturnas con vacas y toreaban paisanos. Convencieron al tal Mora para torear y le dijeron que se pusiera delante del chiquero que le echarían un marrano para que la gente se riera; él lo hizo, pero tal fue la sorpresa que se abrió la puerta del chiquero y salió una vaca con sus cuernos grandísimos, la  vaca lo revolcó, lo dejó encueros y entonces fue la risa, aunque para él no fue así, cosas de motrileños.

 

Aquellos tiempos de fútbol en los que teníamos tantos equipos como el Cigala, los Playeros, el Estrella, el Motril Club de Fútbol. Y buenos jugadores, como Murcia, Laguna, Guillermo; porteros como Caracuel o Feriche. Defensas: Amas el “Siete Cabezas”, Caro Villegas, Carlos Crispín y otros tantos; después vinieron Trullo, Manaco, Antúnez, David, el Bizcocho, Julico, Pepico, la Encarna, Rufino, el Peluca, San Antonio, Mariano, Ramos.

Motril lo tenía todo, hasta por tener tenía su himno que decía así:
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Han pillao a tu madre en un corralón con un carabinero jugando al fútbol

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