miércoles, 2 de enero de 2013

Aquellos libros de texto



Aquellos libros de texto eran tan bonitos que no se pueden olvidar, los recuerdo con mucho cariño; pues hoy no se ven en ningún libro, algunos de ellos quedaron en mi mente para toda mi vida…

Dos caracoles un día tuvieron fuerte quimera sobre quién mayor carrera en menos tiempo darían y una rana le decía: antes de echar a correr mirad si podéis andar.

Otra fábula: Con esta ametralladora dice el sabio si se hizo mil disparos al minuto y seis mil por hora, que gloria será la mía si esta máquina potente llega a matar buenamente un millón de hombres al día; así se acabarán las guerras y también la Humanidad.

Todos son recuerdos de niño. Subió una mona a un nogal y cogiendo una nuez verde, la cáscara muerde y le supo muy mal; arrójala el animal y se quedó sin comer; así  puede suceder a quién su empresa abandona y no hay como la mona al principio de vencer.

Una niña fue a lavar en par de medias azules y le picó un alacrán entre el domingo y el lunes.

La avaricia rompe el saco, le dijo el mosquito a la rana, prefiero en el vino morir que en el agua vivir.

El vino por muy malo que sea es mejor que agua bendita.

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